Javier Jaque, Director Ejecutivo Centro de Estudios Tributarios, Facultad de Economía y Negocios, Universidad de Chile, Diario Estrategia

Frente al problema de bajas jubilaciones y modificaciones estructurales no logradas, es necesario replantear una conocida debilidad que hace interactuar al mundo de los impuestos con las personas que esperan por una jubilación.

Nuestro sistema impositivo se centra  en la tributación de las rentas en el consumo. Lo anterior significa que los chilenos que poseen capital tributarán cuando utilicen con fines personales rentas generadas  por éste. En particular, se establece un impuesto a la actividad empresarial del 17%, el cual debe ser imputado contra impuestos personales, pudiendo generar un menor impuesto final, o bien, una devolución total o parcial.

Dada la estructura de nuestro sistema impositivo, y a que los fondos son administrados por terceros independientes a los ahorrantes,  los individuos sujetos al ahorro obligatorio pierden el derecho a utilizar el impuesto pagado por las empresas contra sus impuestos personales.

Si se considera el monto promedio de jubilación en Chile es una cifra exenta de impuestos, debe resurgir la discusión relativa a la hipótesis de que mientras más personas jubilen en el actual sistema, más impuestos sujetos a una potencial  devolución quedan liberados a favor del fisco.

Frente a este argumento de la autoridad indicando que la norma legal no permite  la utilización del mecanismo impuesto (crédito) por parte de los cotizantes, y que aunque la legislación lo permitiese no habría forma de determinar el monto exacto del crédito correspondiente a cada individuo, es necesario recordar que las leyes pueden ser modificadas y que la forma de asignación del referido crédito no es el problema, el problema real es que los impuestos pagados por las empresas no se asignen a sus verdaderos propietarios.


 


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