Javier Jaque, Director Ejecutivo Centro de Estudios Tributarios, Facultad de Economía y Negocios, Universidad de Chile, diario Estrategia

El sistema de impuesto a la renta que en Chile data del año 1925, se basa en la naturaleza del ingreso, rentas del capital (primera categoría) y rentas del trabajo (segunda categoría). En referencia a las rentas del trabajo, en términos simples y generales, se considera sujeto de impuesto a la persona natural que desarrolla la actividad.

Considerando que el sistema tributario en Chile tiene sus cimientos en el concepto de impuestos progresivos (base personal), es decir, que mientras mayor sea el nivel de ingresos de un contribuyente mayor serán los tributos demandados por el fisco, surge la inquietud, bajo el supuesto de ingresos familiares similares, de que la tributación en una familia donde trabaje más de una persona será inferior al de la familia donde trabaje sólo un integrante.

El hecho de que la legislación chilena no incorpore a la familia, ejemplo familia nuclear, como sujeto de impuesto capaz de soportar una carga impositiva distribuida entre los miembros de ésta, genera la controversia de si nuestro sistema tributario es equitativo y de si incentiva y no discrimina a la institución de la familia, como agente productivo.

En un país que promueve a la familia como pilar fundamental de la sociedad, resulta incomprensible que no se consideren elementos diferenciadores en lo relativo a la tributación de los ingresos que éstas perciben como institución, en comparación con las rentas que son obtenidas por personas en forma independiente.

En países considerados desarrollados económicamente, existe el concepto de tributación familiar, en términos obligatorios o voluntarios, lo que se traduce en la fusión de las rentas familiares y posterior sometimiento a una tributación diferenciada (base de cálculo de impuesto familiar distinta a base personal), permitiendo de esta forma compensar las bases personales hacia una base familiar con el consecuente ahorro de impuestos.

El sistema de impuesto a la renta que en Chile data del año 1925, se basa en la naturaleza del ingreso, rentas del capital (primera categoría) y rentas del trabajo (segunda categoría). En referencia a las rentas del trabajo, en términos simples y generales, se considera sujeto de impuesto a la persona natural que desarrolla la actividad.

Considerando que el sistema tributario en Chile tiene sus cimientos en el concepto de impuestos progresivos (base personal), es decir, que mientras mayor sea el nivel de ingresos de un contribuyente mayor serán los tributos demandados por el fisco, surge la inquietud, bajo el supuesto de ingresos familiares similares, de que la tributación en una familia donde trabaje más de una persona será inferior al de la familia donde trabaje sólo un integrante.

El hecho de que la legislación chilena no incorpore a la familia, ejemplo familia nuclear, como sujeto de impuesto capaz de soportar una carga impositiva distribuida entre los miembros de ésta, genera la controversia de si nuestro sistema tributario es equitativo y de si incentiva y no discrimina a la institución de la familia, como agente productivo.

En un país que promueve a la familia como pilar fundamental de la sociedad, resulta incomprensible que no se consideren elementos diferenciadores en lo relativo a la tributación de los ingresos que éstas perciben como institución, en comparación con las rentas que son obtenidas por personas en forma independiente.

En países considerados desarrollados económicamente, existe el concepto de tributación familiar, en términos obligatorios o voluntarios, lo que se traduce en la fusión de las rentas familiares y posterior sometimiento a una tributación diferenciada (base de cálculo de impuesto familiar distinta a base personal), permitiendo de esta forma compensar las bases personales hacia una base familiar con el consecuente ahorro de impuestos.

 


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