José Yañez, Director  Centro de Estudios Tributarios, Facultad de Economía y Negocios, Universidad de Chile, Pulso

Dentro del consejo algunos validaron la visión entregada por Hacienda, mientras que otros criticaron la forma y el fondo de las cifras del gobierno.

El debate sobre la acusación que hizo el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, de la existencia de US$5.566 millones de gastos comprometidos sin financiamiento para los próximos cuatro años, sumó nuevos actores. A las declaraciones que realizó el ex ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, señalando que lo correcto es señalar que son “potenciales gastos”, ayer su antecesor en la cartera de las finanzas públicas, Rodrigo Valdés, sostuvo a través de una carta a El Mercurio que “las presiones por mayor gasto se dan todos los años y es incorrecto considerarlas como gastos comprometidos”. Valdés añadió que es “preocupante la insistencia en llamar gastos comprometidos a estas presiones habituales. Confunde y alarma a la ciudadanía”.

Este cruce de palabras provocó también divisiones y opiniones enfrentadas entre los integrantes del Consejo Fiscal Asesor (CFA), las cuales debieran conocerse hoy cuando la Dirección de Presupuestos publique el acta de la sesión del miércoles pasado. Así, dentro del consejo por un lado existen posiciones como las del economista asesor de Grupo Security, Aldo Lema, quien validó la visión entregada por Hacienda (ver entrevista).

En la otra vereda, la presidenta del CFA, y académica de la Universidad Adolfo Ibáñez, Andrea Repetto, criticó la forma en que el gobierno está entregando las cifras de gastos. “Trata todos los gastos eventuales identificados por igual, con la misma probabilidad de ocurrencia, pero no es lo mismo un proyecto de ley ingresado que uno que no ingresado o uno retirado”, indicó. Afirmó que “supone que algunos gastos crecen linealmente, lo que supone que nunca serán contenidos y podrían crecer sin límites. Estas y otras consideraciones sugieren que se trata de una sobre estimación”. En definitiva señaló que “la metodología tiene problemas, porque sólo incluye gastos eventuales y no considera ahorros eventuales”.

A su turno, Juan Pablo Medina, académico de la Universidad Adolfo Ibáñez y también integrante del CFA puntualizó que “tratando de ser lo más ecuánime posible creo que el concepto usado de gasto comprometido es debatible”.

Medina aseveró que “la confusión se generó porque la minuta que circuló con el viernes 27 de abril habla de presiones de gastos, pero nunca ocupó la palabra gastos comprometidos, porque lo más claro en este caso es hablar de presiones de gastos”. El economista precisó que “desde el punto de vista técnico la minuta sería más creíble si en la descripción de los mayores gastos hubiera habido también estimaciones de los menores gastos, de las subestimaciones, pero en la minuta aparecen sólo las sobreestimaciones de gastos”. En esa línea, Medina comentó que “si la reunión de Hacienda con el CFA hubiera sido antes de informa públicamente esta información el mensaje se podría haber ponderado mejor y hablar claramente de presiones de gastos y no de gastos comprometidos”.

Por último, apuntó a la poca transparencia de parte de Hacienda para llegar a ese cálculo. “Hacienda dice que calcularon los mayores gastos, pero no muestran el procedimiento de cómo se llegó a esos números, y eso también es algo para tomarlo en cuenta, ya que la misma minuta no es muy transparente en la metodología para llegar a esas cifras”.

Otro de los integrantes del CFA, y académico de la Universidad de Chile, José Yáñez, expresó que “el tema es discutible, por lo que hace falta tener una clarificación de lo que se quiso decir, sin embargo, lo más correcto es hablar que son potenciales gastos comprometidos”. Yáñez indicó que “esta información es un buen ejercicio para saber los posibles gastos, pero como dice Nicolás Eyzaguirre se podría estar validando de que excederse del presupuesto sería lo correcto, porque se estarían considerando recursos para cubrir esas eventualidades”.