Gonzalo Polanco, Director  Centro de Estudios Tributarios, Facultad de Economía y Negocios, Universidad de Chile, El Pulso

Por Gonzalo Polanco. El escenario fiscal que recibe la nueva administración en marzo de 2018 presenta grandes desafíos. El principal tiene que ver con cumplir las promesas de rebaja en la carga tributaria, sin afectar los equilibrios macroeconómicos.

Ya existe claridad sobre la persona que gobernará Chile en los próximos cuatro años. Su programa es conocido y, por lo tanto, sólo queda por saber los detalles acerca de cómo se pretenden aterrizar las ideas que en él se contienen.

En materia tributaria, en su programa el Presidente electo propuso, fundamentalmente, cuatro medidas: la primera, reintegrar gradualmente el impuesto a nivel de empresas con los impuestos pagados por las personas; la segunda, hacer converger gradualmente la tasa del Impuesto de Primera Categoría a los niveles promedio de los países de la OCDE; la tercera, reducir y simplificar la carga administrativa de la Reforma Tributaria, especialmente para las pymes, y otorgar mayor seguridad jurídica a empresas y personas; y, finalmente, establecer incentivos que reactiven la inversión, favoreciendo prioritariamente a las pymes, la innovación y el emprendimiento.

Conviene, a esta altura, analizar los principales desafíos que enfrentarán las autoridades del Ministerio de Hacienda.

Respecto de la reintegración, cabe indicar que corresponde a una idea que comenzó a discutirse desde el momento en que se aprobó la reforma de la Ley 20.780. En ese entonces, para muchos, que del crédito por Impuesto de Primera Categoría se restituyera un 35%, significaba complejizar el sistema e implicaba, además, el cobro de una tasa muy alta por la posibilidad de diferir el pago de los impuestos finales.

En cuanto a la idea de bajar la tasa de impuestos corporativos, esta se planteó en el mismo momento en que estos se aumentaron. En este aspecto, hay que recordar que la tasa de Impuesto de Primera Categoría, hasta el año 2013, era de un 20% y, tras la reforma del año 2014, aumentó a un 25% o 27%, dependiendo del régimen al que adscribiera el contribuyente.

Los argumentos para simplificar nuestro sistema tributario se acentuaron, tras la entrada en vigencia de los dos regímenes tributarios generales, a los cuales se añade el simplificado 14 ter, para las pequeñas empresas y el de renta presunta del artículo 34 de la Ley de la Renta.

Las ideas presentes en el programa del Presidente electo, Sebastián Piñera, hace varios años eran discutidas en las conversaciones entre los especialistas. La pregunta que hay que hacerse es por qué no se implementaron antes. La respuesta tiene evidentemente una explicación que involucra muchos factores, tanto políticos y técnicos. Uno de ellos tiene que ver con el equilibrio fiscal, ya que las medidas descritas anteriormente generan una reducción de los ingresos del Estado y, por ende, una menor recaudación tributaria. En tiempos de estrechez fiscal, surge entonces la pregunta acerca de cómo lograr el equilibrio en las cuentas.

En tributación, para aumentar la recaudación existen, básicamente, tres vías: aumentar la base imponible, aumentar la tasa o reducir la evasión.

Un camino que resulta lógico para cualquier administración es buscar nuevas fuentes de ingresos, aumentando la cantidad de hechos gravados. El Gobierno saliente explotó esta alternativa, por ejemplo, con la introducción del IVA a la actividad inmobiliaria.

En cuanto al segundo punto, el aumento de tasas no está completamente descartado por el nuevo Gobierno, ya que si bien habría una reducción al impuesto corporativo, especialistas han mencionado como una alternativa incrementar la tasa máxima marginal del Impuesto de Segunda Categoría y Global Complementario a un 40%, quedando al mismo valor que tenía antes de la implementación de la reforma.

Respecto de la reducción de la evasión, hay que destacar que este es un esfuerzo constante de todas las administraciones tributarias; sin embargo, el logro de las metas establecidas no es tarea sencilla. Desde el año 2008, nuestro país tiene tasas de evasión del IVA superiores al 20%. Pese a los esfuerzos que ha hecho la autoridad fiscalizadora, la disminución de esta cifra va más lenta de lo que las autoridades de Teatinos 120 quisieran.

El escenario fiscal que recibe la nueva administración en marzo de 2018 presenta grandes desafíos. El principal tiene que ver con cumplir las promesas de rebaja en la carga tributaria, sin afectar los equilibrios macroeconómicos. Lo más probable es que la gradualidad de la reducción impositiva sea una tónica, al igual que la aplicación efectiva de impuestos a sectores que hasta el momento no contribuyen al esfuerzo fiscal, ya sea porque no están gravados por ley o no están pagando aquello a lo que están obligados.

Cualquiera sea la alternativa para aumentar la recaudación impositiva, se necesitará gran capacidad técnica y política, y un grado no menor de creatividad.

*El autor es académico DCS Universidad de Chile.


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