Javier Jaque, Profesor Centro de Estudios Tributarios, Facultad de Economía y Negocios, Universidad de Chile, Estrategia

Quienes son los propietarios de las inversiones de las AFP (contribuyentes personas naturales y sujetos a jubilación), pierden el derecho a utilizar el impuesto pagado por las empresas contra sus impuestos personales.

En un contexto de elecciones presidenciales y fomento de una nueva legislación sobre diversas materias, es relevante destacar una vez más el tema de las bajas jubilaciones. Esto como una forma de exigir cambios y que se realice una modificación estructural al sistema económico, para poder replantear una conocida debilidad sistémica de la relación existente entre los impuestos pagados por las empresas y las jubilaciones.

Post reforma tributaria, nuestro sistema impositivo se centra en la tributación de las rentas en el consumo. Lo anterior significa que los contribuyentes que posean capital tributarán cuando consuman las rentas generadas por las empresas. De esta manera, se establece un impuesto a la actividad empresarial de 25% a las empresas acogidas al régimen de tributación por renta atribuida y un 25.5% (2017) y 27%, del año en curso en adelante a las empresas que se hayan acogido al sistema semi integrado de tributación.  Cuando la empresa retire o consuma sus rentas, se devengarán los impuestos finales. Éste debe ser imputado como crédito el impuesto pagado por la empresa en el proporcional que corresponda al retiro, pudiendo generar un menor impuesto final, o bien, una devolución total o parcial.

Dada la estructura en que operan los fondos de pensiones (AFPs) y como éstos son administrados por terceros independientes a los ahorrantes, los individuos sujetos al ahorro obligatorio, quienes son los propietarios de las inversiones (contribuyentes personas naturales y sujetos a jubilación), pierden el derecho a utilizar el impuesto pagado por las empresas contra sus impuestos personales. Esta situación sería muy diferente si éstos invirtieran directamente en las empresas.

Si se considera que el monto promedio de jubilación en Chile es una cifra exenta de impuestos –no supera los $250.000, ya que se comienza a pagar este gravamen cuando las rentas superan en promedio los $630.000 mensuales–, todo el crédito que las empresas reparten a los fondos de pensiones como parte de los dividendos otorgados terminan constituyendo un impuesto a favor del fisco, por el que nadie puede reclamar una devolución, puesto que su propietario no es una persona individual, sino el conjunto de personas que son los llamados partícipes de los fondos de pensiones.

Frente a los diversos argumentos esgrimidos por la autoridad, que tienen relación con que la ley no permite la utilización del mencionado impuesto (crédito) por parte de los cotizantes y aunque la legislación lo permitiese no habría forma de determinar el monto exacto del crédito correspondiente a cada individuo, se debe recordar que las leyes pueden ser modificadas y la forma de asignación del referido crédito no es el tema en discusión. El problema real es que los impuestos pagados por las empresas no se asignan a sus verdaderos propietarios.

En el momento de análisis y evaluación por el que atraviesa el país, sin lugar a dudas, el presente tema debiera ser una materia sobre la que se pudiera reflexionar en profundidad.


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