José Yáñez H. Director Centro de Estudios Tributarios, Facultad de Economía y Negocios Universidad de Chile. /04/2011 Diario Estrategia

En nuestro país el presupuesto del sector público se elabora actualmente de acuerdo a la regla del balance estructural.

En términos simples esta regla implica los siguientes procedimientos: Primero, se debe calcular los ingresos estructurales para el año que se confecciona el presupuesto. Esta estimación requiere del uso de valores esperados para ciertas variables económicas que son fundamentales en la determinación de los ingresos públicos. Estas variables son: la tasa de crecimiento del PIB tendencial, el precio del cobre de largo plazo y el precio del molibdeno. Una fracción muy sustantiva de los ingresos se relaciona directamente con la evolución del PIB, por ejemplo, los ingresos tributarios. El precio del cobre es también un importante elemento determinante de los ingresos del Fisco por concepto de impuestos de las mineras privadas y de Codelco, así como los traspasos de utilidades de este último al Estado. En los últimos años ha proporcionado importantes cantidades de recursos fiscales.

¿Por qué se usan las variables económicas señaladas? Esto es debido a que ellas permiten estimar el nivel del PIB esperado para el próximo periodo, y luego, los ingresos que recibiría el Fisco si la economía se comportara de acuerdo a las “condiciones normales” de mediano / largo plazo. La estimación de los ingresos es algo más complicado que lo descrito, pero con esta información es posible estimar los ingresos estructurales.

Segundo, se aplica a este resultado la meta presupuestaria a alcanzar. Originalmente la meta fue lograr un superávit estructural del 1% del PIB. Después fue un superávit estructural del 0,5% del PIB. Y finalmente, la meta fue presupuesto estructural en equilibrio, es decir, ni déficit ni superávit estructural. El procedimiento simple es obtener el equivalente a la meta fiscal, o sea, multiplicar el PIB estimado por la tasa de la meta, y luego, restar dicha cifra de los ingresos estructurales. El resultado alcanzado corresponde al gasto estructural, es decir, el nivel de gasto que la autoridad llevará a cabo el período siguiente, independiente de cuales sean los valores efectivos que alcancen las variables que se usaron en la estimación.

Si la tasa de crecimiento del PIB, el precio del cobre y del molibdeno resultaron en la práctica ser mayores a los valores utilizados en la confección del balance estructural, entonces se obtendrán más ingresos que los estimados, y este incremento pasará a incorporarse al fondo de estabilidad económica y social. Este es un mecanismo de estabilización macroeconómica y significa que se podrá usar esos recursos cuando en el futuro ocurra una situación contraria a la señalada en este párrafo.

Por lo tanto, el balance estructural establece un gasto a-cíclico y los ingresos efectivos son pro-cíclicos. Esta combinación determina que el balance estructural sea contra-cíclico, es decir, cuando los ingresos efectivos son mayores que los estructurales, se guarda o ahorra la diferencia, y cuando los ingresos efectivos son menores que los estructurales, se extrae del F.E.E.S., los recursos para mantener el financiamiento del nivel de gasto establecido para el período.

Sin embargo, lo señalado anteriormente sería aceptable si la economía se desarrolla en forma normal, es decir, no ocurren fenómenos anormales importantes, como un terremoto, una crisis económica no anticipada, u otro desastre de la naturaleza. En ese caso, el balance estructural no sería lo suficiente contra-cíclico si se mantiene lo presupuestado originalmente. Por lo tanto, en forma extraordinaria sería necesario producir un gasto mayor no respetando la meta fiscal. Por esa razón, este instrumento debiera contar con una cláusula de escape para la meta cuando ocurran estos fenómenos graves, no anticipados en el presupuesto. Así se evitarían discusiones que no tienen mucho sentido cuando las consecuencias de una catástrofe agobian a la población. A pesar que en Chile incurrimos en un déficit estructural debido a los efectos de una crisis mundial y de un terremoto, algunas personas continúan discutiendo si esto correspondía o no hacerlo. La verdad es que había que hacerlo. La cláusula de escape ayudaría a resolver estas situaciones.


José Yáñez H.
Director Centro de Estudios Tributarios
Facultad de Economía y Negocios Universidad de Chile


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