José Yáñez Henríquez, Director Centro Estudios Tributarios, Universidad de Chile.
19/03/2010 Diario Estrategia.

Desde el punto de vista del propósito recaudatorio de los impuestos se recomienda que éste sea alcanzado usando un sistema tributario de base única. Esto es, que los recursos que necesita el Estado para financiar las funciones que le corresponde desarrollar en la sociedad sean obtenidos de gravar una sola base, como por ejemplo, el ingreso o el gasto en consumo o la riqueza. Cual base emplear es algo que dependerá de otros objetivos que la autoridad desee lograr, tales como,  equidad, crecimiento, simplicidad, etc.

No debería confundirse el objetivo recaudación con el propósito de regulación con el que pueden ser usados algunos impuestos en la práctica, los cuales podrían aplicarse en ocasiones a otras bases. Esto sería una excepción justificada a la recomendación de la base única.

En la práctica se encuentra que los países han aplicado casi siempre base múltiple o una mezcla de bases ¿Por qué ha ocurrido esto? Simplemente debido a que hasta hace poco tiempo las autoridades no disponían de buenas herramientas para controlar la evasión de los impuestos. Entonces se aplicó la idea de que si un contribuyente evadía el impuesto colocado sobre la generación de sus recursos, ingreso, entonces se corregía gravándolo cuando hacía uso de esos recursos, gasto en consumo.  Finalmente, la evasión en las dos etapas anteriores se subsanaba,  gravándole la acumulación de recursos y su transferencia al momento de su muerte, riqueza.

También se ha dado como argumento que una mezcla de bases aseguraría una recaudación más estable en el tiempo. Sin embargo, es sabido de las teorías sobre la función consumo que la base gasto en consumo es muy estable.

¿Cuál sería el beneficio de tener un sistema tributario de base única? Obviamente sería un sistema tributario mucho más simple, y posiblemente, más equitativo. Pero indudablemente el beneficio mayor sería alcanzar un menor grado de ineficiencia, al desaparecer las dobles o múltiples tributaciones de los mismos recursos de los contribuyentes. Todos los sistemas tributarios que se aplican en la práctica implican distorsiones de las decisiones que toman los agentes económicos, generando ineficiencia en la asignación de los recursos, pero uno con base múltiple seguramente producirá más distorsiones e ineficiencia.

¿Por qué podríamos pensar que es el momento de estudiar una eventual reforma que permita pasar nuestro sistema tributario de base múltiple a uno de base única? Debido a que ha aumentado el conocimiento, a las mejoras tecnológicas, al desarrollo de los sistemas de información (facultan llevar a cabo una excelente labor de fiscalización), el deseo de minimizar las pérdidas de eficiencia actuales y alentar claramente el crecimiento del país, para tener más empleos, más producción y más bienestar.

Para realizar una reforma como la que se deduce de esta nota, es necesario informar, convencer y lograr el apoyo de la ciudadanía. Hay que derribar el muro del temor a lo desconocido y de la comodidad frente a lo ya establecido. 


José Yáñez Henríquez
Director Centro Estudios Tributarios
Facultad Economía y Negocios
Universidad de Chile


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