José Yañez, Director  Centro de Estudios Tributarios, Facultad de Economía y Negocios, Universidad de Chile, Estrategia

Expertos dieron cuenta del estrecho panorama para el gasto público en lo que queda del semestre, que se suma a los compromisos ya establecidos para el próximo año. Así, llamaron a los parlamentarios a cautelar el debate para el próximo Presupuesto.

Un monto de $42.371.429 millones, equivalente a US$60.531 millones aproximadamente, es el nivel de gastos ya comprometidos para el Presupuesto de 2017, según se estableció en el Informe de Finanzas Públicas elaborado en octubre del ejercicio pasado. Esto significa, de acuerdo a un informe de Clapes UC, que el monto mínimo sobre el cual debiese aumentar el gasto público es de 5,5%, lejos del techo de 3% del cual se habla hoy entre los actores del mercado, que incluso debiera ser más cercano a 2%-2,5% según los partidarios de mantener las “cuentas sanas”. Con un 3% de incremento del gasto el próximo año, se alcanzaría a financiar solo $41.485.334 millones.
“Los gastos comprometidos son para mostrar la cota mínima de la cual se va a tener que partir para construir el Presupuesto”, explicó Guillermo Pattillo, economista y académico de la Usach, y ex subdirector de Dipres, planteando además que estos gastos “no son modificables y no son eludibles”. Así, este análisis de los gastos comprometidos permite ver las posibles holguras que podrían quedar dados los cálculos de ingresos para cada año. Es decir, “es sumamente nítido que no existe absolutamente ninguna holgura”, enfatizó Pattillo. Más aún, considerando que el panorama para los ingresos estructurales se ve más complejo actualmente que lo anticipado en el Informe de Finanzas Públicas y que incluso podría ponerse en entredicho las metas del balance estructural.

De hecho, de acuerdo al académico de la Usach, la única opción que queda “es que algunas cosas tengan que postergarse”, sobre todo considerando que desde que se realizó el análisis financiero se han aprobado una serie de leyes que implican aún mayores gastos y que los programas sociales tienden a costar más que lo anticipado en un primer momento.

Como ya lo estableció el informe de octubre de 2015, “de no cambiar sustantivamente el escenario macroeconómico ni los parámetros estructurales, la consolidación fiscal requerirá un esfuerzo importante de retrasar para el año 2019 en adelante, gastos actualmente comprometidos para los años 2017 y 2018”, frase que seguramente se repetirá en el documento que entregará Hacienda este año, incluyendo más postergaciones de gastos.
Así lo observó también el economista y director del departamento de Control de Gestión y Sistemas de Información de la U. de Chile, José Yañez, indicando que “el límite está en cuánto se espera que será el crecimiento económico. Como anda entre el 2% y el 2,5% en 2017 (...) se debería revisar los compromisos para ver cuáles de ellos podrían eventualmente posponerse en el tiempo”. Por otra parte sugirió que “la otra posibilidad es que en el resto del gasto también pudiese haber algún tipo de recorte”.

Complementando a Yañez, Pattillo indicó que “no es fácil decir desde afuera donde uno podría poner la fuerza del recorte”, dado que hay una presión política que está por sobre la eficiencia y eficacia de los gastos. “Por lo mismo, gastos en salud (por ejemplo), independiente que puedan ser muy ineficientes, son muy difíciles de recortar”, indicó.

Déficit Efectivo

Otro problema que tiene bastante complicado al erario fiscal es el déficit efectivo, como ya lo adelantó Tomás Flores, académico y economista de la U. Mayor, dado que el gasto del Gobierno no se moderó como se esperaba durante el segundo trimestre, considerando que creció un 7%. Con todo, Yañez indicó que existe la posibilidad de que los gastos se hayan adelantado al 2T en vistas que es un año de elecciones municipales. “Lo que hacen los Gobiernos es gastar más antes del evento de manera de captar adhesión. Podríamos terminar con el déficit en 3,2% que se había establecido”, aseguró.
Para Pattillo, el panorama de 2017 no es mucho más auspicioso, sobre todo viendo que se estimaba como supuesto macro un crecimiento de 3,25% dicho año, con una demanda interna subiendo 3,5%. “Eso no va a ocurrir jamás, y solo por aquello vamos a tener menores ingresos por US$900 millones aproximadamente cada año (…) las cuentas simplemente no cuadran”, explicó el ex subdirector de Presupuestos, agregando que “en términos de déficit efectivo, ese programa pensado en 2017 con 3% del PIB, no va a ser así. Si no cambia la situación sustantivamente por lo menos se tiene un déficit de 3,5% del PIB”.

Balance Estructural

Como declara el último Informe de Finanzas Públicas, existe un compromiso de “alcanzar hacia finales de la administración actual un déficit estructural equivalente al 0,8% del PIB”. Este es otro punto que se encuentra en entredicho, de acuerdo a los expertos, previendo que los supuestos macro del cobre y del PIB tendencial debieran volver a bajar en la próxima entrega de los comités de expertos.

En ese sentido, Yañez indicó que “es posible que el déficit estructural sea más alto a fines del Gobierno, porque tiene una presión por más gasto que es enorme, un poco generado por los mismos anuncios de reformas”. Así, criticó que “es cosa de ver las declaraciones de diputados y algunos senadores que siempre plantean mayores gastos”.

Para Pattillo incluso existe una posibilidad que el ajuste hacia el balance estructural se siga postergando indefinidamente mientras siga quedando estable la convergencia de 0,25 puntos por año. “Al transformar en "móvil" el saldo estructural comprometido en cada año se puede hacer que el proceso de convergencia sea infinito”, explicó el economista de la Usach, señalando que este es un problema que surge de la interpretación de la regla fiscal realizada por el actual ministro de Hacienda. Así, el economista de la U. de Chile ahondó en que “deberíamos asegurar un superávit estructural como fue en el pasado, cuando nos transformamos en acreedores netos, viendo que esa situación está empezando a revertirse otra vez”.


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