Iva en la industria editorial y propuesta para reducir su precio al consumidor final

Alumno: Esteban Alejandro Escalona Caba

RESUMEN

Sin duda la lectura es una actividad que, además de la distracción y el relajo, es una herramienta de gran importancia para el proceso de desarrollo y maduración del ser humano. No sólo despliega su intelecto o sentido crítico, además mejora su lenguaje y comunicación con el resto de las personas y la sociedad en su conjunto.

Tener ciudadanos que cuenten con éstas características es la base para construir un país que debe saltar, de una vez por todas, al desarrollo. Bien lo dijo el Ex Ministro de Cultura en diciembre de 2011, en su mensaje durante la presentación del Informe sobre Comportamiento Lector a Nivel Nacional: “un país que no lee, es un país pobre; los ciudadanos con bajos niveles de educación tienen menos oportunidades y herramientas para alterar su destino".

Sus palabras toman mayor sentido cuando según ese mismo informe, el 84% de los chilenos está bajo los niveles mínimos de comprensión lectora. Si sumado a lo anterior, consideramos que somos el país de Latinoamérica en donde más libros técnicos y de estudio se leen, y sin embargo no entendemos lo que leemos, más grave aún, otro informe del Centro de Microdatos de la Universidad de Chile, señala que los ejecutivos chilenos tienen un nivel de comprensión lectora más baja que la de un obrero alemán. Entonces una pregunta natural y que nos debe llevar a una urgente reflexión es: ¿Que entendemos cuando leemos?

Esto ha generado diferentes opiniones, debates e iniciativas para impulsar la lectura, siendo una de ellas la exención del Impuesto al Valor Agregado (I.V.A.2) en la venta de libros con la finalidad de bajar sus precios. Es un tema que cada vez gana más adeptos, más aún si consideramos que nuestro país es uno de los pocos en Latinoamérica que no se deja exenta del I.V.A., dicha actividad (según informe del CERLALC3), incluso dejándola gravada con una de las tasas más elevadas del mundo (19%). Durante los últimos años y más aún durante las pasadas elecciones y el proyecto de Reforma Tributaria, se han levantado campañas para tomar conciencia sobre la importancia de la lectura en el desarrollo integral del ser humano, debates en torno a este impuesto en la industria editorial, se ha publicado un estudio respecto al Comportamiento Lector a Nivel Nacional, o la propuesta, dentro del proyecto de reforma tributaria, de la exención de impuesto adicional por el uso de licencias de uso de libros digitales, entre otras sin lograr la anhelada exención.

Al respecto no existen estudios que demuestren que al dejar exento de IVA una venta, esta tendrá que bajar de precio. Es más, por las características técnicas del I.V.A., y principalmente al efecto del I.V.A., crédito fiscal, se puede establecer que no necesariamente la exención es una solución directa y definitiva para que los lectores puedan acceder a una literatura de menor costo. Menos aún en un país donde no existe el precio fijo que controle la especulación en los precios.

Para entender esta afirmación, la presente tesis se encuentra estructurada de la siguiente forma:
1. Hábitos lectores y consumo de literatura de los chilenos.
2. Legislación respecto de la industria editorial en Chile y del extranjero.
3. Análisis tributario sobre por qué está gravado con I.V.A. la venta de Libros.
4. Análisis técnico de los efectos de la exención en la cadena del I.V.A., y sobre por qué la simple exención de dicho impuesto no ayuda a reducir los costos de los libros.
5. Propuesta de políticas para apoyar la industria editorial.
6. Conclusiones Finales

Para el trabajo de análisis de las propuestas, se realizará una descripción respecto de la tributación de la industria editorial de nuestro país, como también se estudiará el comportamiento de la industria editorial nacional, mediante entrevistas a ejecutivos de las principales editoriales que tanto importan como producen libros en nuestro país, como también de pequeñas editoriales que editan principalmente a escritores nacionales emergentes y que han ido creciendo a la sombra de las grandes editoriales. Con ello se podrá tener un acercamiento real a sus estructuras de costos, gastos, gestión y sus principales problemas o trabas tributarias. Otro agente importante en esta cadena son las librerías, para lo cual se analizarán aquellas con sucursales a nivel nacional, como aquellas con presencia en una zona geográfica o un local. Tampoco hay que estar ajenos a la realidad internacional, es por ello que también, en el Capítulo II, se analizarán las estructuras de otros países como España, Argentina o Francia, que poseen un fuerte mercado editorial y medidas tributarias excepcionales, como beneficios en el Impuesto a la Renta tanto para dicha industria como para sus escritores, además de exenciones o tasas diferenciadas de I.V.A., o un componente que se denomina “precio fijo”, todos mecanismos que en su conjunto buscan potenciar la industria editorial y fomentar así su competencia en beneficio directo de los consumidores finales.

Con dicha información se realizará una propuesta tributaria que de alguna forma ayude a impulsar la industria editorial. Cabe destacar que el hecho de aplicar algún beneficio tributario, no significará una baja en los precios. Esta debe ir acompañada de otras medidas, no tributarias, para que así, indirectamente, ayuden a impulsar una baja de los precios de libros. Cabe destacar que todo ahorro tributario que se produzca en beneficio del consumidor final, dependerá de cada agente de la cadena haga efectivo dicho ahorro a los consumidores finales de la cadena.

No puedo terminar esta introducción sin antes señalar que la tesis está realizada con la convicción de ser un aporte para las artes y cultura de nuestro país, que presenta fuertes estándares económicos, pero que a nivel intelectual vive en una constante precariedad que se traduce en que al largo o corto plazo, sin potenciar el capital humano, todo se quede estancado. Por ello es necesario mejorar e incentivar la lectura entre nuestros jóvenes, potenciar la producción editorial, cualquier esfuerzo no será en vano, pues no solo entregará herramientas, como dijo el ministro de cultura, “para alterar el destino de las personas”, sino que también para conocernos, comunicarnos de mejor forma con el resto de la sociedad, lo que se traduce en trabajadores más creativos y contentos, innovadores e independientes. Bien lo dijo André Maurois: “La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta.”

No sólo en materia de determinación del costo existen modificaciones a la Ley sobre Impuesto a la Renta. También, esta normativa trata las ganancias de capital de acciones y de derechos sociales también en forma diferente. La ganancia de capital obtenida en la enajenación de derechos sociales se grava siempre con el régimen general del impuesto a la renta: primero el impuesto de Primera Categoría y después el impuesto Global Complementario o Adicional, según sea el caso, sirviéndole de crédito el impuesto de Primera Categoría pagado. En cambio, en la ganancia de capital de acciones de sociedades anónimas ésta puede estar afecta a un régimen especial, esto es, el impuesto de Primera Categoría en carácter de impuesto único. Este régimen (sólo para sociedades anónimas cerradas, SAC) se aplica si las acciones se enajenan a una persona no relacionada; si no existe habitualidad; y si transcurre a lo menos un año entre la fecha de adquisición de las acciones y la fecha de la venta. Aquí el proyecto de ley pretende extender el régimen tributario de las acciones de las SAC a los derechos sociales, de modo que en la venta de derechos sociales se grave la ganancia de capital con el impuesto de Primera Categoría como impuesto único. Sin embargo, esta innovación puede ocasionar consecuencias negativas en el endeudamiento relacionado a la compra de derechos sociales (afectando también el endeudamiento para adquirir acciones). En caso de obtenerse un crédito y éste sea destinado a la compra de derechos sociales, los intereses no serían deducibles como gasto, ya que la renta obtenida se gravaría con el impuesto de Primera Categoría en carácter de único, el que de acuerdo con la interpretación del Servicio de Impuestos Internos es un gravamen distinto del impuesto de Primera Categoría del régimen general. Es por lo anterior que debiera incluirse en el proyecto de reforma tributaria una alternativa que permita a los contribuyentes deducir estos intereses como gasto tributario (para adquirir derechos sociales o acciones). Esto otorga certeza jurídica a los que participan en la compra de empresas.

Según mensaje de S.E. Presidenta de la República, con el que inicia el proyecto de la Ley N° 20.780, que generó la reforma tributaria que modifica el sistema de tributación de la renta e introduce diversos ajustes en el sistema tributario, tuvo como motivación, la necesidad de resolver las brechas de desigualdad que hoy existen nos exige realizar cambios profundos y estructurales. La más importante de estas transformaciones nos permitirá avanzar hacia una educación más equitativa y de calidad en todos sus niveles. Lo anterior no sólo producirá una mayor inclusión social, beneficiando a los miles de niños y niñas, jóvenes y sus familias que quieren mejorar su bienestar. También permitirá que numerosos profesionales y técnicos con grados crecientes de calificación den el impulso que necesita nuestra economía.

La envergadura de esta tarea, así como la implementación de otras políticas y programas que apuntan a la disminución de las desigualdades, así como la necesidad de eliminar el déficit estructural que muestran las cuentas fiscales, nos exigen reformar nuestro sistema tributario. Tenemos que contar con los recursos permanentes necesarios para hacer realidad estas transformaciones de manera fiscalmente sustentable. Esta reforma tributaria no sólo nos dará los recursos necesarios para realizar las reformas antes mencionadas, sino que también será un primer gran paso en la construcción de una sociedad más equitativa.

Siguiendo el camino de los países desarrollados presentes en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), quienes tienen más, aportarán más, de forma que la sola estructura tributaria contribuirá a la disminución de la brecha entre ricos y pobres en nuestro país.
Continua señalando el mensaje, que a medida que se desarrollan los países la ciudadanía demanda más bienes y servicios públicos. Como muestra la historia de los países desarrollados, para hacer frente a estas demandas de forma exitosa, sostenible y responsable en términos fiscales, los países deben aumentar su carga tributaria.

La estructura de nuestra carga tributaria, la evasión y la elusión, hacen que nuestro sistema tributario no contribuya a mejorar la distribución del ingreso. Si observamos los países desarrollados vemos que el sistema tributario y las transferencias producto del gasto público mejoran considerablemente la distribución del ingreso. Muchos de ellos tienen una distribución de los ingresos autónomos de las personas no tan diferente a la nuestra, pero los impuestos y las transferencias se traducen en una importante mejora en dicha distribución. De esta mejora, un tercio se debe a la forma cómo cobran los impuestos y dos tercios a las transferencias. En nuestro caso, la estructura tributaria no mejora la distribución del ingreso. Sólo lo hacen las transferencias. Para avanzar hacia una sociedad más equitativa, requerimos aumentar la carga de las chilenas y chilenos que tienen más.

Por otra parte, la última reforma tributaria tuvo cuatro grandes objetivos:
a) Aumentar la carga tributaria para financiar, con ingresos permanentes, los gastos permanentes de la reforma educacional que emprenderemos, otras políticas del ámbito de la protección social y el actual déficit estructural en las cuentas fiscales.
b) Avanzar en equidad tributaria, mejorando la distribución del ingreso. Los que ganan más aportarán más, y los ingresos del trabajo y del capital deben tener tratamientos similares.
c) Introducir nuevos y más eficientes mecanismos de incentivos al ahorro e inversión.
d) Velar porque se pague lo que corresponda de acuerdo a las leyes, avanzando en medidas que disminuyan la evasión y la elusión.

En relación a la materia que nos interesa, la reforma introdujo a grandes rasgos una serie de perfeccionamientos en el ámbito de las ganancias de capital:
a) En primer lugar, se establece que toda ganancia de capital debe quedar gravada con el impuesto a la renta, salvo el ingreso no renta a las ganancias de capital de acciones, cuotas de fondos con presencia bursátil y bonos que especifica la ley.
b) Se elimina la exención a las ganancias de capital obtenidas en bienes raíces. Se establece que estas ganancias de capital tributen, permitiendo reconocer el costo de las mejoras que se hayan incorporado al bien raíz. Queda exenta la ganancia de capital de la venta de la vivienda propia con los requisitos que en su caso se señala.
c) En el caso de las acciones y derechos sociales, se reconoce como parte del costo del activo las utilidades retenidas en la empresa entre la fecha de adquisición y la fecha de venta de los títulos, lo cual es consistente con el nuevo esquema de tributación en base devengada.
d) Por último, se modifica la actual forma de tributación de las ganancias de capital, que distingue entre ganancias habituales y no habituales, tratando a las primeras como renta ordinaria y aplicando a las segundas un impuesto único igual a la tasa de primera categoría. En vez de ello, el proyecto establece un tratamiento diferenciado en función 13 del plazo en que se mantiene la propiedad del activo. Si ese plazo es inferior o igual a un año, las ganancias de capital tributarán como renta ordinaria. Si el plazo es superior a un año, se aplicará sobre la ganancia de capital la tasa marginal promedio que resulte de incorporar la ganancia anualizada a la base imponible del impuesto global complementario de los años anteriores, con tope de 6 años. Con esto se busca otorgar un tratamiento más equitativo, a la vez que minimizar el denominado efecto lock-in, que induce a las personas a mantener el activo por más tiempo del razonable, para evitar la tributación al momento de la venta.