José Yañez, Director  Centro de Estudios Tributarios, Facultad de Economía y Negocios, Universidad de Chile, Diario La Segunda.

Expertos analizan qué hacer y de dónde sacar los US$ 500 millones que se necesitan para impulsar el crecimiento.  

Con el ajuste en las proyecciones del Banco Central, 2014 ya está jugado para la economía chilena.

Con poco margen de maniobra y un crecimiento previsto de apenas 2%, ahora el Gobierno tiene la dura tarea de resistir la desaceleración y el desempleo.

La herramienta más inmediata para impedir que la bola de nieve siga rodando cuesta abajo, es la política fiscal contracíclica, centrada por ahora en las reasignaciones de fondos dentro del Presupuesto. Esto, porque la disponibilidad de dinero es ostensiblemente baja y el déficit fiscal puede ser mayor que el esperado.

"Si en los próximos meses la situación se pone más compleja, se tendrá que echar mano al colchón de recursos que acumulan los fondos soberanos", adelantó una fuente del Ministerio de Hacienda.

El Presupuesto 2014 lo diseñó el gobierno anterior con una tasa de expansión del PIB de 4,9% y los casi tres puntos porcentuales menos proyectados ahora, implican una baja notoria de los ingresos fiscales.

El economista de la Universidad de Chile José Yáñez estimó que este año la recaudación de impuestos será menor en 2,1% respecto del 2013.

Yáñez dijo que debido a la desaceleración económica, "el déficit fiscal efectivo se encontraría entre 2,1% y 2,3% del PIB, cifra superior a la estimación hecha en julio por la Dirección de Presupuestos, de 1,7% del PIB".

Como paliativo de emergencia, el Gobierno anunció US$500 millones extras para la reactivación, con destino directo en programas de alta ocupación de mano de obra como construcción de viviendas, agua potable, riego, pavimentación y conservación de caminos (ver tabla). La meta es generar unos 11.500 empleos.

Concesiones

Simultáneamente, el Gobierno dijo que acelerará la política de concesiones de obras públicas, de modo que por esta vía el sector privado haga su aporte al crecimiento.

Para la investigadora del Instituto Libertad y Desarrollo (LyD), Cecilia Cifuentes, "el gobierno equivocó su diagnóstico cuando apostó a las reformas y dejó de lado el crecimiento, pero ahora está dando señales de que está dispuesto a corregir el rumbo".

Observa que la caída de la actividad "ya es un hecho de la causa" y que las medidas que se tomen en lo que queda de este año tendrán sus efectos recién en 2015.

Mientras tanto, advierte, "tendremos un aumento del gasto y del déficit fiscal".

En el corto plazo, la idea gubernamental es traspasar dineros del presupuesto que probablemente no serán ocupados por algunas reparticiones, hacia ministerios más activos en proyectos que generan mano de obra.

El único problema es la burocracia que éstos deben enfrentar antes de comenzar a ejecutarlos, lo que puede demorar varios meses y, mientras tanto, solo queda un trimestre, antes de que suene la campana.

Fuentes del Gobierno dijeron que los técnicos de la Dirección de Presupuestos (Dipres) del Ministerio de Hacienda "están de cabeza estudiando las mejores alternativas para reasignar y presionan de manera casi compulsiva a los ministerios, para que se gasten todas las platas que le fueron asignadas este año".

La meta, dijeron, es llegar el 31 de diciembre lo más cerca posible del ciento por ciento de ejecución presupuestaria.

Según la norma fiscal, aquellos fondos que no se alcanzan a ocupar en el año para el cual fueron asignados, pasan automáticamente a la categoría de ahorro público.

De acuerdo al Gobierno, de aquellos US$500 millones extras, la mitad provendría de reasignación presupuestaria y la otra mitad de la Reforma Tributaria, recién aprobada.

José Yáñez estima que si la mitad del financiamiento extra proviene de la reforma, "tenemos una paradoja, porque se trata de un costo de oportunidad que equivaldría al hecho de que los privados dejarán de gastar (en inversión o consumo) esos mismos recursos por tener que pagar más impuestos".

Incertidumbre

Por otra parte, Yáñez advierte que estos US$500 millones se gastarían en los pocos meses que restan del año y que en el sector público gastar no es algo automático.

"Se requiere el cumplimiento de normas legales que toman tiempo y por eso es muy importante preguntarse qué se propondrá para el próximo 2015", añadió.

Cecilia Cifuentes es menos optimista y señala que aunque se gastaran esos US$ 500 millones, "la incertidumbre sobre el crecimiento ya está instalada y los agentes económicos ya se preparan para enfrentar tiempos difíciles".

Otra lectura que hace la investigadora de LyD es que con este anuncio de destinar US$500 millones para estimular la economía, se deja establecido que "los planes contracíclicos se han convertido en permanentes, porque desde 2009 en adelante, vemos que nunca ha caído el gasto fiscal", ni siquiera en años posteriores, cuando el país estaba creciendo a tasas por sobre el 5%.

Subrayó que éste es un problema, porque junto con mantenerse los estímulos desde el Estado para revertir las bajas tasas de crecimiento, "se mantiene el déficit fiscal".

La propia Dipres admitió que los ingresos totales del Gobierno central estimados para este año ($29.775.323 millones), luego de la revisión a la baja del crecimiento económico, son inferiores en 3,5%, respecto al proyectado en la actual Ley de Presupuestos.

Esta disminución se explica "por una menor recaudación esperada, debido al menor dinamismo de la demanda interna y a la baja del precio del cobre, como también a una menor producción del metal para este año".

Por lo tanto, con los recursos que se liberen con la reasignación presupuestaria, "el Gobierno espera optimizar su uso en actividades que den más empleo, para impedir el aumento de la desocupación que trae consigo la baja del ritmo del crecimiento económico", concluyeron otros analistas del Ministerio de Economía.


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