José Yañez, Director  Centro de Estudios Tributarios, Facultad de Economía y Negocios, Universidad de Chile, El Mercurio.

Un aporte muy importante de la factura electrónica es que contribuye a reducir la evasión tributaria, debido a que disminuye la posibilidad del uso de factura falsa. Por lo tanto, con su implementación se producirá un incremento en la recaudación tributaria.

La implementación de la factura electrónica es un gran paso de innovación. Como instrumento contribuirá a mejorar la equidad, la eficiencia, la simplicidad y minimizará los costos de administración del sistema tributario chileno de forma significativa.

Por cierto, como todo cambio, tendrá un costo que sin duda podrá ser superado con los beneficios que tendrá su adopción.

En el caso de las empresas, el costo dependerá de varios factores. Primero, si el contribuyente tiene o no en su empresa el software y hardware requerido para emitir y recibir la factura electrónica. Segundo, si emitirá facturas electrónicas a todos sus clientes o solo a una parte de ellos. Tercero, si para facturar usará plataformas de terceros o sistemas propios (con las pequeñas empresas se deberá tener especial consideración, debido a que tienen más dificultades para acceder a los requerimientos).

Breve historia

La factura tradicionalmente ha sido emitida en papel y eso ha facilitado la aparición de la factura falsa. Siempre se ha timbrado en el SII y era necesario contar con un sistema que permitiera almacenarlas de forma ordenada, lo que genera costos y dificultades tanto al emisor como al receptor de facturas. Como documento o comprobante fiscal respalda la realización de una operación económica, tal como la compraventa de un bien o la prestación de un servicio. Contiene información sobre la clase de producto vendido, cantidad, precio total y unitario de la transacción, impuestos afectos a la operación, etc. Da cuenta además de la realización de una operación (pago por servicio) y de los términos en que se llevó a cabo; sirve como medio de prueba ante posibles reclamaciones y garantiza la protección de los intereses económicos del consumidor.

Ante el problema de la falsificación y la ineficiencia de los sistemas de almacenamiento, la invención de la factura electrónica es una tremenda solución. Tratándose de una nueva versión de las facturas tradicionales, el documento puede almacenarse, gestionarse e intercambiarse por medios digitales, de forma sencilla, rápida y eficaz. La firma electrónica otorga la validez legal y es la llave para entrar al sistema.

Equidad

Un aporte muy importante de la factura electrónica es que contribuye a reducir la evasión tributaria, debido a que disminuye la posibilidad del uso de factura falsa. Es decir, se logran reducir evasiones del Impuesto a la Renta e IVA (Impuesto al Valor Agregado). Por lo tanto, con su implementación se producirá un incremento en la recaudación tributaria.

Consecuentemente, mejorará la equidad del sistema tributario chileno de manera importante, puesto que los contribuyentes pagarán el impuesto que realmente les corresponde pagar. Se evitará también la necesidad de aumentar impuestos a los contribuyentes "honestos" para obtener recursos y así financiar el gasto público. En definitiva, mejorará la equidad horizontal y vertical, hablando de recaudación de impuestos involucrados en la factura.

Eficiencia, simplicidad y minimización de los costos de administración

La factura electrónica tendrá efectos importantes en el uso de los recursos al interior de las empresas, al reducirse costos de transacción y de cumplimiento tributario. La evasión en el pago de los impuestos produce inequidad y también distorsiones en la asignación de los recursos. A su vez, discrimina a favor de los productos en los cuales se evade, pues aumenta la rentabilidad de dichos bienes y servicios en desmedro de los que cumplen con las responsabilidades tributarias. Por lo tanto, la evasión es algo que debe ser evitado por razones de equidad y eficiencia económica.

Cabe indicar que la reducción de los costos de transacción es un beneficio para las empresas y, probablemente, parte de tales beneficios impacten de forma positiva en los consumidores. Con la factura electrónica habrá ahorro de costos por impresión, de despacho y de almacenamiento de documentos tributarios; se eliminará el timbraje de facturas en oficinas del Servicio de Impuestos Internos; mejorará la percepción de calidad de servicios, pues habrá menos posibilidades de cometer errores; y habrá más facilidad para buscar documentos que avalan transacciones. Asimismo, se ahorrará tiempo en la localización de la información, al gestionarse procesos administrativos más rápidos y eficientes, obteniéndose información en tiempo real.

Desde la perspectiva de la autoridad tributaria, la factura electrónica facilitará el control del cumplimiento tributario y simplificará la fiscalización, reduciéndose los costos para tales efectos. También, se incrementará la equidad en la recaudación, al reducirse las posibilidades de evasión, aumentándose la recaudación tributaria; y otra buena noticia es que se dejarán de cortar muchos árboles para la producción de facturas de papel. 


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