Gonzalo Polanco, Director  Centro de Estudios Tributarios, Facultad de Economía y Negocios, Universidad de Chile, Diario La Tercera.

Personas en tramo impositivo bajo 27% y firmas con alto reparto de dividendos podrían utilizarlo.

El paso desde un sistema tributario que grava hoy sólo las utilidades que los socios y accionistas de empresas retiran de sus compañías a uno de base atribuida, en que éstos tributan por el total de sus ganancias -las reinviertan o retiren desde sus firmas-, estuvo desde un comienzo en el centro de los cuestionamientos al proyecto del gobierno. Por eso, el carácter opcional otorgado al régimen de rentas atribuidas en el protocolo de acuerdo, que convivirá con otro de base retirada y parcialmente integrado, fue fundamental para el acuerdo alcanzado el martes.

Sin embargo, ahora la interrogante es qué contribuyentes querrían optar por este régimen opcional de base atribuida, pagando por el total de sus ganancias, las reciban o no. Para los expertos, la respuesta es clara: personas contribuyentes del impuesto global complementario (socios o accionistas de empresas) cuyas ganancias los ubiquen por debajo de la tasa del impuesto a las empresas (que pasa a 27% al tributar sobre ganancias distribuidas) y firmas que repartan parte importante de sus dividendos.

Devolución y dividendos

“Si se trata de personas naturales contribuyentes del global complementario (con tasa de 0% a 35%) y que estén en tramos inferiores a la tasa de primera categoría (27%), les va a convenir acogerse al régimen atribuido, ya que con éste pagarán su global complementario y tendrán derecho a devolución”, afirma Juan Pablo Cabello, de Cabello, Letonja y Cía. Comenta que este sistema podría ser útil para la gran mayoría de pequeñas sociedades -por ejemplo, de profesionales-, que distribuyen la mayoría de sus ganancias.

En cambio, dice, aquellos contribuyentes en tramos más altos de impuestos o ciudadanos extranjeros -que pagan un impuesto único de 35%- podrían usar el sistema parcialmente integrado, especialmente si la empresa tiene una política de distribución mínima de dividendos. “Si generalmente reinvierto utilidades y no distribuyo dividendos, es mejor pagar la tasa del 27% y postergar el global complementario para cuando haga retiros. De lo contrario, tendría que pagar por rentas que no necesariamente voy a percibir”, explica.

Coincide Rodrigo Benítez, socio de Tax & Legal de BDO. “A las empresas intensivas en retiro de utilidades, la renta atribuida las va a beneficiar mucho, porque, como máximo, van a estar afectas a una tasa marginal de 35%”, dice. En cambio, en un sistema de integración parcial, esa tasa marginal máxima superaría el 40%, agrega. Esto, ya que para quienes se acojan a este régimen y estén en el tramo más alto de global complementario, el crédito por el impuesto de primera categoría alcanzará sólo el 65%.

Gonzalo Polanco, de la U. de Chile, dice que otro factor a considerar será la tasa de interés a la cual la empresa pueda acceder para financiar proyectos. “Si la tasa es conveniente, no tendrá incentivos para acogerse al régimen de integración parcial, ya que éste tiene la desventaja de que pierde una parte de crédito de primera categoría. Por el contrario, si sus tasas son altas y tiene que financiar inversión, puede convenir perder parte del crédito”.


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