José Yáñez Henríquez, Director Centro Estudios Tributarios, Universidad de Chile.23/08/2010. Diario Estrategia.

Los países de habla inglesa han introducido el concepto sin tax, que podría ser entendido como impuesto sobre el pecado.

¿Qué significa sin tax? Se entiende como un impuesto que es adicionado a productos que son considerados vicios, socialmente proscritos, indeseados o inmorales.

De aquí deriva el nombre de impuesto a los pecados. Este impuesto grava bienes como el alcohol, el tabaco, bebidas analcohólicas, comida chatarra, drogas (donde están legalizadas); y servicios que van desde la prostitución hasta los juegos.

La aplicación del impuesto ocurre con la idea de reducir el consumo de estos productos.

Los argumentos a favor de estos impuestos señalan: (a) El consumo y la conducta asociada con el consumo de estos bienes es inmoral. El impuesto, al subir el costo de estos productos, reduce su consumo y tendría una sociedad más moral. (b) El consumo (excesivo) de estos productos está relacionado con problemas médicos como el delirium tremens, pulmonares, diabetes, pérdida de facultades mentales, VIH sida, etc. Al encarecer los productos con el impuesto se espera tener una sociedad más sana.

Los argumentos contra los impuestos sobre los pecados son: (a) Pueden desarrollar contrabando y mercados negros, cuando se producen fuertes diferencias en los precios relativos entre jurisdicciones. (b) Los impuestos sobre los pecados son impuestos regresivos, y por lo tanto, discriminan contra los más pobres. (c) Estos impuestos no alteran la conducta de los consumidores en la forma que sus proponentes creen. Por ejemplo, un impuesto al alcohol puede inducir el consumo de alcoholes más baratos, que tienen peores condiciones de asepsia en su elaboración y son más dañinos para los consumidores. (d) La demanda por varios de estos productos resulta ser bastante inelástica, por lo tanto, el impuesto es fundamentalmente recaudador y no regulador. (e) Si el consumo de estos impuestos es inmoral, el gobierno no debería regular la moralidad. Chile aplica impuestos adicionales a los tabacos, cigarros y cigarrillos; a los alcoholes (Impuesto de la Ley de Alcoholes); bebidas (Impuesto Adicional a las Bebidas Analcohólicas); juegos (Impuesto a los Juegos de Azar); etc. Mi sensación es que todos ellos cumplen un propósito puramente recaudador. Esta es una interesante discusión donde hay muchos argumentos a favor y en contra de estos impuestos.

José Yáñez Henríquez
Director Centro Estudios Tributarios
Facultad Economía y Negocios
Universidad de Chile


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