José Yáñez Henríquez, Director Centro Estudios Tributarios, Universidad de Chile.12/08/2010. Diario Estrategia.

La propuesta Hall-Rabushka es una proposición de reforma tributaria presentada por los profesores Robert Hall y Alvin Rabushka en su libro “Flat Tax” o el impuesto parejo. Su objetivo principal es estimular el ahorro y la inversión, desincentivando el gasto, para lo cual se propone exonerar del impuesto a la inversión. Se trata de un impuesto sobre la renta, pero depreciando en forma inmediata el 100% de los gastos de inversión a nivel de la empresa comercial. Técnicamente correspondería a un impuesto al consumo pues elimina los gastos de inversión de la base imponible. Esta reforma tributaria alentaría el crecimiento económico de los países, al estimular las inversiones.

Otra ventaja del impuesto parejo es su contribución a la simplicidad. Sus autores señalan que la declaración de este impuesto a la renta podría caber en un formulario del tamaño de una tarjeta postal. La base gravable del impuesto a las empresas se calcularía de la siguiente manera: a los ingresos por ventas de bienes y servicios se les descontarían las compras de insumos a otras empresas; los sueldos, salarios, remuneraciones y pensiones pagadas a los trabajadores y las compras de infraestructura física y equipo. La base gravable del impuesto a las personas sería la suma de sus salarios, remuneraciones e ingresos por pensiones. La tasa del impuesto parejo sería única, por ejemplo para Estados Unidos, se propone una tasa de 19%. Además, por consideraciones de equidad se propone un tramo inicial de exención del impuesto, una medida que ayuda a las personas de menor nivel de ingreso. El impuesto parejo sería entonces un impuesto progresivo, tendría una estructura de tasas progresivas y una base sin erosiones. Es decir, se propone un impuesto donde desaparecerían las excepciones, las deducciones, las exenciones, las franquicias, el diferimiento del pago del impuesto, etc. Esto contribuye a tener un impuesto más simple, eficiente, equitativo y que reduciría al contribuyente los costos de cumplimiento de la obligación tributaria.

El impuesto a las empresas grava todos los tipos de renta, con la sola excepción de sueldos, salarios, remuneraciones y pensiones, las cuales son gravadas a nivel de las personas. Al proceder de esta forma se grava solamente una vez cada componente de la renta que no es salario. A nivel de las empresas no hay deducciones por pagos de intereses, dividendos, ni por ningún otro tipo de pago a los dueños del negocio. Por lo tanto, toda la renta que reciben las personas y que proviene de la actividad económica ya ha sido gravada. El sistema fiscal no necesita preocuparse de qué sucede con intereses, dividendos y ganancias de capital después que estas rentas salen de la empresa. El impuesto parejo estaría basado en toda la renta que se origina en una empresa y no estaría basado en ninguna renta generada en otras empresas. Esto da como resultado un sistema tributario simplificado y mejorado, con respecto al actual impuesto a la renta. Por cierto esta propuesta tiene críticos.



José Yáñez Henríquez
Director Centro Estudios Tributarios
Facultad Economía y Negocios
Universidad de Chile


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