pulso

José Yañez, Director  Centro de Estudios Tributarios, Facultad de Economía y Negocios, Universidad de Chile, El Pulso

¿Qué sistema es mejor? A la luz de la propuesta presentada por Michelle Bachelet a fines de junio y que pretende recaudar US$ 8.200 millones eliminando en cuatro años del Fondo de Utilidad Tributable (FUT), los expertos entregan sus argumentos sobre el mecanismo y su potencial impacto en la inversión.

A fines de junio pasado, la candidata presidencial Michelle Bachelet entregó detalles de sus propuesta económica. Uno de los puntos que más llamó la atención fue el anuncio de la eliminación el Fondo de Utilidades Tributables (FUT) en un plazo de cuatro años, pero respondiendo al temor del empresariado sobre el desincentivo a la inversión, a través de un mecanismo alternativo como la depreciación instantánea.

El objetivo de la propuesta es recaudar US$8.200 millones para financiar una eventual reforma educacional. Un cambio estructural respecto de la forma de tributar de las empresas desde 1984.

Pero, ¿qué significa este cambio?

En palabras simples, el FUT permite que los socios o dueños de empresas sólo tributen por los retiros de utilidades que efectúen, con el objetivo de que las reinviertan.

La estimación sobre estos recursos acumulados es de $64 mil millones a 2010, de los cuales, poco más de $32 mil millones están registrados en sociedades de inversión, lo que  se ha convertido con el tiempo en foco de críticas.

Sin embargo, de acuerdo a la propuesta de la ex presidenta Bachelet, este mecanismo se elimina y pasa a una base devengada, es decir, el que las utilidades percibidas por los socios o dueños de una empresa deberán tributar íntegramente, lo que se implementará a partir del cuarto año de la reforma. Es decir, recién la administración que gobernará entre 2018 y 2022 verá el impacto del cambio en términos de recaudación, que se estima en 1,92% del PIB.

Todo esto se dará en un marco en que la tasa para el impuesto de primera categoría pasa, en los mismos 4 años, desde 20% a 25%, que se mantiene como crédito para el global complementario y que en el último tramo de ese gravamen, la tasa baja desde 40% a 35%.

Así, la depreciación acelerada, que es permitir descontar del pago de los impuestos el valor de los estos activos por uso o por obsolescencia en períodos más reducidos de tiempo que en la vida útil que el mismo Servicio de Impuestos Internos (SII) fija, entonces se van acortando los periodos, lo cual permite que las empresas recuperen más prontamente en el tiempo los recursos que invierten en esos activos que son productivos para generar los bienes y servicios, a diferencia de la propuesta de Bachelet referida a la depreciación instantánea, que es el otro limite.

¿CUÁL ES MEJOR SISTEMA?

Los expertos están divididos respecto del impacto que este nuevo sistema podría tener en la inversión.

La depreciación es un viejo conocido del gobierno de Bachelet y su historia es poco feliz. En 2007 el entonces ministro de Hacienda, Andrés Velasco, propuso este mecanismo al Congreso, y la Alianza, con votos de algunos senadores oficialistas, le dio un portazo a la idea que quedó guardada en un cajón.

Una primera mirada, entregada por  Francisco Klapp de LyD, asegura que este cambio no es un sustituto perfecto de lo que tenemos, porque se plantea la depreciación instantánea para mitigar el impacto sobre la inversión que tendría el pasar a esta nueva base devengada.

“Nuestra apreciación es que no lo hace porque primero está la incertidumbre sobre si los dueños van a poder ocuparlo o no; lo segundo es que tipo de activos y lo otro es qué pasa con el financiamiento porque en el fondo, una cosa es la inversión y la otra cosa es el ahorro que se hace al interior de las empresas”,sostiene.

Sin embargo, también hay opiniones favorables. Para el economista de la Universidad de Chile, José Yáñez, la propuesta de Bachelet, de que sea instantánea es la mejor alternativa para el empresariado.

Esto, explica, porque la empresa recupera rápidamente lo que invierte, en cambio los otros sistemas diluyen esa recuperación un poco más en el tiempo.

“La depreciación acelerada es el primer paso para tratar de ir recuperando más prontamente los recursos que se invierten en estos activos y la depreciación instantánea es el límite, recuperarlo todo de un viaje, todo en un año”, argumenta.

En esa línea, Marcelo Laport, socio de PwC,  sostiene que la propuesta de la ex presidenta apunta a “evitar que se transforme en un mecanismo tan elusivo y terminemos con empresas que durante mucho tiempo no tributan”. 

Por su parte, el abogado José Luis Zavala, aporta un matiz. Señala que es beneficio muy importante para los contribuyentes que ocupan mucha maquinaria o bienes (activos fijos), pero para las empresas que no usan mucha maquinaria como las empresas de servicio, “esto no los beneficia en nada”.


Volver