José Yañez, Director  Centro de Estudios Tributarios, Facultad de Economía y Negocios, Universidad de Chile, Pulso

José Yáñez y Juan Pablo Medina concuerdan en la necesidad de empoderar al Consejo Fiscal Asesor para que no sea sólo un organismo consultor.

No sólo causó ruido en el mundo político el hecho que el déficit fiscal estructural que entregó la Dirección de Presupuestos (Dipres) podría ser mayor, sino que también prendió las luces de alerta entre algunos integrantes del Consejo Fiscal Asesor (CFA), que pidieron que el nuevo Gobierno revise la regla fiscal y la metodología para el balance fiscal.

Y es que el acta publicada el sábado pasado por el Consejo Fiscal Asesor -entidad que da recomendaciones a Hacienda en temas relacionados con el balance fiscal- advirtió de una diferencia en la metodología que se utiliza para calcular el déficit estructural, dejando al descubierto la complejidad y diferencias que existen en materia de la regla fiscal.

“Siempre los instrumentos son perfectibles, habría que hacer un esfuerzo grande por tratar de cubrir situaciones y que quede claro cómo se debe trabajar en los registros de la contabilidad pública para que esto sea bien medido”, indicó el consejero y académico de la Universidad de Chile, José Yáñez. El integrante del CFA explicó que a veces no resulta fácil pronosticar todos los fenómenos, ya que son puntuales y distintos entre sí.

El consejero y académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, Juan Pablo Medina, manifestó que “hay que buscar una metodología que sea más transparente y que asegure más credibilidad a la larga, que permita dar una visión de dónde está la posición fiscal y que sea lo más claro para el mercado”.

Medina cree que es posible simplificar la regla fiscal. “En esto de ser tan detallista, hay que proyectar muchos precios, es mucha información y en eso no se sabe cuáles son las elasticidades”, puntualizó.

Reconoció que podría ser menos refinado, pero que cuando se ajustan muchas dimensiones de los ingresos fiscales, “al final se pierde transparencia y genera esta sensación de que podría haber una metodología alternativa, ajustando una partida en particular de una forma distinta y por lo tanto, podemos tener miles de números. Si tenemos tantos números de balance estructural, se pierde el ancla fiscal”.

Un CFA más empoderado

Una de las tareas pendientes que deberá abordar esta administración es dotar de mayor autonomía al Consejo. Ambos economistas concuerdan en la necesidad de empoderar al CFA para que no sea sólo un organismo asesor. Según Yáñez, el Consejo debería ser un organismo con más autónomo e independiente. “El CFA debiera tener más atribuciones, porque las que tiene son poquísimas. A nosotros más bien nos informan de las cosas o nos consultan algunas materias, pero no tenemos mayor influencia en lo que es la política fiscal”, criticó.

Con respecto a la opción que estudia el Gobierno de crear una comisión externa para revisar la regla fiscal o empoderar al CFA para que ellos mismos den recomendaciones, Medina señaló que tanto un CFA con más independencia o la creación de una comisión externa de expertos podría ayudar. “Cualquiera de los dos caminos. Uno que se viene recomendando hace tiempo es que el CFA de verdad sea una instancia independiente del gobierno de turno y que pueda tener sus propias metodologías y proponer algo. También podría ser como fue la comisión Corbo, que se hace una sugerencia y seguimos funcionando como actualmente funciona, con pocas atribuciones”, sentenció.


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